La administración simultánea de ubiquinol mejora la eficacia del tratamiento y reduce sus efectos secundarios
El corazón es el órgano que más necesita ubiquinol. De hecho, para funcionar de manera efectiva, este órgano debe estar permanentemente provisto de suficiente energía.
Desafortunadamente, la capacidad del cuerpo para producir coenzima Q10 y convertirla en ubiquinol disminuye con la edad. A esto se suman el estrés, la enfermedad, el tabaquismo, la exposición a los rayos UV…
Cuando su función energética disminuye, aparece la fatiga. La actividad física, y el sistema cardíaco en particular, ven alterado su rendimiento.
La coenzima Q10 (CoQ10) y en particular su forma reducida, el ubiquinol, juegan un papel importante en este proceso.
Varios estudios indican que, durante el tratamiento contra el exceso de colesterol con estatinas, la administración simultánea de ubiquinol mejora la eficacia del tratamiento y reduce sus efectos secundarios. Se ha identificado dolor muscular en estos pacientes, hasta en un 22% según algunos estudios.(1)
Las estatinas reducen la producción de mevalonato, un precursor tanto del colesterol como de la CoQ10. Por tanto, es lógico que los niveles plasmáticos y tisulares de CoQ10 se reduzcan durante el tratamiento con estatinas, tanto en sujetos sanos como en sujetos con colesterol. (2,3,4)

